Cierro el libro
donde cada tarde
con el vaivén de la cortina
sencillamente me dormía.
Sabia que pronto pasarían
viejos pescadores con redes
y pesca,
quitándome el sueño.
Ahora que me inquieta
la soledad de tu contacto
guardo silencio, corro el cortinado
para que no veas...como me alejo.
Mis perdones no pueden redimir
tus deshechos...
Sè de tu vigilia por turbarme,
noche tras noche,
!!eternas!!
achicando las horas del día.
Tomè los libros,
di un portazo y me fui...

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