Deje de huir
tocando el filo de la hoja,
sin vaina me sentí valiente
y no espere siquiera
ese instante
en que se muere de amor
o se destruye.
Observe al negador
y al obsecuente...
Supe del latido real
de aquel pensante
que paso sin que lo viera.
No , no quise verlo
sea la verdad consecuente...
de la mano de Dios
va la quimera.

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